domingo, 4 de septiembre de 2022

¿Cómo murió el miedo? ... paso seguido a desterrar la sombra de las amenazas

 País real ciudadano en movilización permanente pulso leal contra el país formal de la corrupción, cobardía e impunidad cuello blanco.

Cuatro veces fue derrotado el miedo en cuatro meses. Imposible asustarse con su sombra en el chantaje de las amenazas. No más mitomanía.  

Era el reino de la cobardía, el negocio más rentable para cobardes mediocres embaucadores del poder, hasta que un día el acobardamiento se agotó, el miedo se murió y la gente decidió moverse en conciencia de cambio, empezando por desterrar la mitomanía de las amenazas, sombra del miedo. 

Así es el pulso limpio y la medición de fuerzas en el terreno de la democracia leal está representada en el resultado de las cuatro elecciones ganadas por la gente sobre las maquinarias electorales en 2022.

Está derogado el esquema impuesto durante la democracia representativa de las dinastías roscas venales de poder feudal en la historia legal del régimen leguleyo más promiscuo del mundo con elecciones y fraudes de todos los pelambres. Seis millones de normas escritas y burladas durante doscientos años, en un territorio donde los notarios son millonarios regentes cagatintas en pleno Metaverso.  Es Macondo, realidad ficción.

Están descolocados del todo los mil quinientos viudos huérfanos del timón legal del Estado, sin la firma representante legal de la estructura normativa, que hoy la maneja un mandatario descamisado que les rompió todos sus protocolos y alfombras rojas de hipocresía formal y les habla mirando para otra parte porque se dirige todo el tiempo en lenguaje coloquial de parábolas mesianicas al pueblo, a la masa, a los de a pie.  Los del poder lo miran con desconcierto, desprecio y desconfianza. No es de su bando como lo fue el incompetente relevado. Él se define como soñador y poeta de la política. Ahora tiene que aterrizar en resultados con indicadores de realidad.

El primer empleado del Estado habla para que todos entiendan y así ejerce su obediencia de ser mandatario de la totalidad de ciudadanos con derechos. Los acostumbrados a imponer sus intereses sobre los derechos de todos están atragantados con todos sus sapos pensando sólo en la fórmula de sabotaje a un régimen que no les pertenece y no tendrían en sus manos si se cumple la orden voluntad de cambio de la mayoría en democracia legítima. Que no se vulnere ningún derecho fundamental de ningún colombiano y que la equidad legítima no permita abusos ni privilegios venales como la esencia del régimen derogado.

Las masacres por todo el territorio en la intensidad de todo éste siglo significan una guerra civil solapada, mimetizada y degradada porque siempre resultan de una violencia mercenaria contra objetivos inermes desarmados. Es una mirada sobre una realidad que permanece y ya hay voces amenazantes incitando a empeorar este caos. ¿En qué otro territorio de Suramerica se vive éste fenómeno?. México y Centroamérica tienen su realidad, pero Colombia es caso crítico en la región por el multicrimen y sus promotores de cuello blanco.

En medio de semejante complejidad, con los alaridos de sabotaje a un gobierno con mandato de cambio, saboteo amplificado por parlantes del establecimiento resentido por la viudez del poder presidencialista, periodismo chayotero también huérfano de engrase a su venalidad, van a subir el volumen del ruido para confundir y escalar el caos formal. Hacen lo suyo, lo que saben. Desesperados ruegan día a día por una anarquía de ruido  que no vaya a tocar su inventario.

El gobierno sabe que no puede perder la sintonía con el pueblo, el mandatario ha navegado la política derrumbando molinos de viento, movilizando ciudadanía, masa constituyente. Quienes eligieron el cambio tampoco son turbamulta y saben en que andan. Por ello el mensaje que no entiende el establecimiento mediocracia estancado en sus abusos, de hacer el cambio con la gente activa que rompió inercia, desidia y prostitución electoral. Las mafias electorales fueron derrotadas cuatro veces  en cuatro meses, ahora su chantaje parlamentario no va a sabotear el mandato popular, ésa ecuación tramposa no puede pasar.

El pulso está en la sintonía del mandato popular alineado con la burocracia que debe realizarlo, en coherencia firme de cara a las urnas en 2023 y 2026 para no devolver lo avanzado y relevar hacia adelante a los operadores del cambio y la fuerza contra cambio y reforma estructural que amenaza de nuevo con lo que sabe,  desalojar y despojar. Ni desalojadores, desplazadores ni invasores ilegales. La equidad debe llegar con el paso a paso de legitimidad, que incluye la legalidad limpia o esto se va a la confrontación de barbarie y destrucción.

Movilizarse es democracia día a día en sintonía y alerta constante, saber en qué va el cambio y ejercer en legitimidad sin vulnerar derechos de nadie , decisiones firmes, claras, informadas, coherentes para no devolverse y dejar todo de nuevo en manos de los mil quinientos depredadores que dicen ser los únicos que trabajan en este territorio mientras cincuenta millones viven de ellos, apenas recicladores de erario saqueado.

No más engaño, cuento ni chantaje de un establecimiento que debe cambiar sus condiciones demostradas hacia la lealtad, legitimidad y equidad en el respeto a los derechos de todos. No más codicia, venalidad impune en la realidad tramposa.  La ciudadanía derrotó al miedo y ahora no puede acobardarse con su sombra. No más chantaje ni amenazas de siempre. A cuidar y potenciar  el cambio todos.  O seguimos en el negocio rentable de la cobardía corrupta.  

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com











 


domingo, 14 de agosto de 2022

RELEVO Y MANDO CIUDADANO ... CHAO PAÍS MAÑOSO, NOS VAMOS

Abandonamos el país del abuso y saqueo público de mentalidad delictiva. Bases de cambio con la gente por acción real no de ideología, de trabajo en vida digna.

El cambio ni se compra ni se vende. Permanecer es responsabilidad de ciudadanos dignos, libres. Una era régimen venal, negociante, cínico, abusador, pusilánime, acomplejado sale del timón del Estado. 


Procesos de la noche a la mañana no existen si  se trata de cambiar una sociedad con transformaciones sólidas en la forma de ser colectividad. Treinta y un años pasaron desde la ensoñadora proclama del contrato social vigente como nación Colombia territorio de biodiversidad infinita en difícil coexistencia sapiens. 

Tres cosmovisiones de la vida en esta geografía durante dos siglos, pregonaron al país en voz alta al unísono el pacto escrito de paz y convivencia con todos que se llamó  democracia participativa fundada en el poder ciudadano epicentro del Estado Social de Derecho para hacer valer garantías fundamentales en vida digna, autonomía, poder soberano para incidir y decidir el destino común en democracia real, tal cual se materializó en 2022. 

Tres décadas largas duró la resistencia al cambio, la transformación de la estructura social de inequidad, exclusión, desigualdad, impunidad, abusos, privilegios, persecución, desprecio por la vida desde todas las formas de violencia practicada por actores múltiples realidad que no cambia en un click porque hay un gobierno de legitimidad popular elegido de manera libre y autónoma por la ciudadanía superior a sus dirigentes esta vez que no vendió la conciencia en la proporción acostumbrada por la compraventa tradicional a cargo de los venales saqueadores de lo público.

Durante treinta años desiertos de poder ciudadano usurpado, suplantado, estuvieron como en los dos siglos cumplidos manejando el poder público los dos colores antagónicos desde el origen de la República, liberales y conservadores, los bandos del lío que comenzó con Bolívar y Santander, criollos bien con ínfulas de aristocracia eurocéntrica,  que al cierre del segundo siglo fueron mutando de trapo y aviso para manipular gente y someterlos a la compraventa que les garantizó todo el tiempo el control de la "marrana pública", saqueada por una élite pirata de ricos de erario con un mismo pensamiento tramposo, adinerados parásitos del Estado que tomaron todo lo que pudieron de la bolsa pública y se presentan como próceres sin haber producido nunca nada, ni conocimiento, ni educación al pueblo, ni riqueza verdadera. Ricos piratas. 

Esos son los que se hacen pasar por "el doctor me dió, el doctor me regaló" con los impuestos de todos. Empleados abusivos, abusadores que apenas estaban saliendo del inquilinato de mala gana y llorando viudez y orfandad de leche pública, el pasado siete de agosto con sus cajas destempladas.  Mezquindad y mala leche que seguirá saboteando lo público vendiendo odio y miedo. Mediocracia a sueldo del Estado que sigue en alta proporción incrustada en la democracia representativa del legislativo. 

Siguen siendo mayoría en número para votar decisiones en hacer leyes contra los derechos de la gente. Siguen controlando el ejecutivo como ordenadores del gasto en los niveles locales y departamentales del gobierno, alcaldes y gobernadores. El cambio de raíz para expulsar todo el germen parásito de la corrupción tiene que darse en los niveles local y territorial de la democracia limpia con mayoría de ciudadanos que ni se compran ni se venden como aquel estribillo del siglo pasado sobre el cariño verdadero. El cambio verdadero ni se compra ni se vende, es una decisión limpia de la gente a conciencia y en plena autonomía. Ojo con las elecciones locales, territoriales el 23 en catorce meses.

De las tres voces que dieron la buena nueva con los acordes del  coro Aleluya del Mesías de Handel, el 4 de julio de 1991, sólo una sobrevive hoy y representa la única de esas tres expresiones políticas que no asumió el mando del gobierno nunca antes del 7 de agosto de 2022 cuando por primera vez se materializó este hecho histórico resultado de un proceso formador de ciudadanos con poder real, que fue fundado en aquel punto de partida.

Así cursan los procesos históricos de cambio en las sociedades y en Colombia apenas se estrena una época muy rara para las conciencias acostumbradas a doscientos años de establecimiento de elites de dudosa conducta sobre una población subordinada en compraventa o indiferencia, resignada a una suerte abusada. La ciudadanía se levantó en poder decisorio democrático como cuando alguien abusado toda la vida dice hasta aquí, ya no más, emancipación representada en la película "La mujer del animal" de Víctor Gaviria. 

Las cosas en este punto sentencian una verdad irrefutable, el cambio depende de la gente, la ciudadanía, los ciudadanos con conciencia que tomaron la decisión. El cambio irreversible es no volver al pasado, a los abusadores derogados y cambiar, defenestrar, expulsar a todos los que abusen y traicionen esa voluntad, mandato popular de cambiar toda la estructura anacrónica de país feudal de exclusión e inequidad que sigue ahí. 

El cambio no es un caudillo o mesías como salvador con todas las decisiones providenciales y sin discusión como cuando el poder solo emanaba de algún dios y un rey en la tierra. Es con todos y entre todos, en una democracia deliberante con la responsabilidad de quienes en serio asumen la corresponsabilidad de sociedad, nación, Estado social de derecho efectivo. Los saboteadores permanecerán en lo suyo, buscando volver atrás al reino de abusos de alfombra roja. Ahí estarán vociferantes y distractores tratando de enturbiar todo lo posible pues su única opción es engaño, miedo y mentiras de odio. Cobardía. 

La transformación paso a paso, paciente, seria, sólida, responsable, es tarea de cada ciudadano en su lugar, entorno inmediato, comunidad, localidad y todo lo posible para aprender en colectivo y promover hacia la emancipación ciudadana en derechos efectivos. El cambio es real, existe, es posible, está en sociedades que han sobrepasado el estadio primario, primitivo de los violentos en este territorio. El cambio llegó después de procesos de compromiso colectivo en Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Canadá,  donde hay equidad sin ser el paraíso ni la perfección porque humanidad encarna toda la falibilidad posible, pero hay procesos y sistema social que sustenta con suficientes anticuerpos todos los virus y malas acciones excepcionales que intenten dañar el cuerpo social y el estado de derecho para todos. 


El cambio no es un click ni un acto mágico. No es el discurso de posesión ni todas las buenas intenciones de un servidor público en el timón del Estado. El cambio es la conciencia plena, responsable, individual y colectiva, para dejar atrás todo lo que no debe ser más. No más abuso, vulneración, violación, depredación, saqueo, delito, homicidio, instinto de muerte, trampas, jugaditas. Cambiar el foco en perspectiva de vida digna, derechos, esfuerzo, trabajo, formación, aprendizaje, corresponsabilidad, creación, empate positivo. El cambio es la cura de un cuerpo, un organismo con todos los males curables que deben ser eliminados uno a uno. 

Un gobierno son apenas doscientas ocho semanas en cuenta regresiva cumplida la  primera del debut aterrizaje con el jet lag de quienes se están bajando apenas de su feria de privilegios abusos, en el cierre de la caricatura que duró ése lapso en el inquilinato del primer empleo con su delirio de alfombra roja. El cambio es un estado de transformación permanente, proceso consolidado para salir de toda realidad anómala, de engaño vivido que no puede repetirse más. El cambio es responsabilidad de los ciudadanos sin engaño que no creyeron más al pastorcillo mentiroso que quiso imponer otra caricatura en su secuencia de abuso e irrespeto con la vida de una nación sometida a todo lo inaceptable ocurrido durante treinta y un años de dilación y resistencia a  la sociedad para todos en derechos, equidad, inclusión que debe dejar atrás y por fuera todos los demonios de quienes quieren saquear y acumular lo que no les pertenece.

Son los ciudadanos los garantes, salvaguarda, soporte, sustentabilidad del cambio que significa la segunda oportunidad para la Colombia digna abusada durante doscientos años de mediocracia con tantos demonios. Así iniciamos tercer siglo.

Ni buenos ni malos, la única estirpe posible en el verdadero cambio son ciudadanos responsables, autónomos, imposibles de engañar, creadores leales de riqueza veraz. El cambio no tiene precio, ni se compra ni se vende. Como el amor, es o no es. 

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com








domingo, 31 de julio de 2022

CAMBIO ES ELIMINAR POLÍTICA MINUSVÁLIDA

  • Políticos  inferiores al pueblo buscan timar la voluntad de las urnas. Comenzó el sabotaje.
  • Un régimen venal, negociante, cínico, abusador, pusilánime, acomplejado sale del timón del Estado. 

Defenestrar a todos los políticos minusválidos es condición sine qua non para el cambio. Todo político corrupto es minusválido, es inferior por voluntad propia, asume condición de minusvalía ética, moral por minusvalorar su dignidad humana. "A quien le gusta la plata, dinero, monedas de judas, hay que sacarlo de la política" dice el sabio José Pepe Mujica. A todos los políticos minusválidos que viven de oficio dedicados a repartir el Estado como se descuartiza una res entre depredadores, hay que echarlos de la política y meterlos a la cárcel o al destierro perpetuo de lo público.

Por primera vez en la nación durante dos siglos, el pueblo colombiano decidió ponerse por encima de sus dirigentes inferiores. Quizá en 1970 decidió cumplir su dignidad la gente que eligió a Gustavo Rojas Pinilla, pero se dejó robar su voluntad por un usurpador impuesto por el establecimiento. 

En junio 19 de 2022 se materializó en Colombia por primera vez la sentencia que reza "el pueblo es superior a sus dirigentes", en democracia legítima. Inicio de un proceso de cambio para hacer efectiva la democracia real esperada durante doscientos años. El paso a seguir es hacer democracia efectiva con poder ciudadano día a día para arrinconar a la fauna de animales políticos de política minusválida concertada para timar la voluntad popular. 

La escena es desafiante. La gente decidió un mandato que debe ser cumplido mediante liderazgo colectivo desde un pacto diverso. Hay un mandatario administrador encargado de hacer cumplir el pacto real. Ese primer empleado está hoy cercado por las castas políticas que coptan y manipulan la democracia representativa dispuestos a seguir ordeñando la res pública como vaca lechera. 

El electorado hizo la tarea de elegir el cambio, ahora le toca el turno al encargado de cumplir lo ordenado por el voto popular. Si se emburundanga con el poder igual que el mediocre saliente e incumple y burla el mandato, el pueblo tiene que castigar ese manejo y volver a ser superior expulsando a todos quienes hayan burlado su voluntad.  Octubre de 2023  y marzo de 2026 hay urnas para defenestrar a cuanto político pérfido persista en su minusvalía. Es la ruta de una democracia genuina hacia su madurez en autonomía ciudadana. 

El cambio lo hace la gente superior a la gavilla de negociantes de la política minusválida, animales políticos de raza venal, negocio depredador saqueador de lo público. Hay que echarlos a todos como a la caterva abusadora que sale el 7 de agosto de 2022.

El régimen de mediocridad y corrupción que abandona el inquilinato del poder público, se va en la ignominia de todos sus abusos cometidos. Sale un inepto que vive en delirio monárquico de cortesado acomplejado por sus apellidos en los cuales levitó sobre alfombra roja pasarela de farándula todo el tiempo en presunción de virreicito en un ducado de delfinazgo y  marqués indelicado por línea materna.

Ese pensamiento feudal abusivo es castigado y expulsado de la burocracia con su espectáculo bochornoso de perfidia y venalidad en cofradía, aferrados a su vocación depredadora de casta raspando el erario hasta último momento y decretando privilegios de burocracia diplomática entre amigos. 

El cambio son los ciudadanos en su voluntad superior ejercida esta vez contra la inferioridad minusválida de los dirigentes untados de saqueo. Ahí tienen cercado al nuevo mandatario que no puede dejarse ahogar en su estrategia de gestión de gobernabilidad que los depredadores entienden como repartija. 

De entrada ya arrancó el más feroz sabotaje en cabeza de los viudos de poder, profetas del odio que infesta sus venas, que buscarán desde su orfandad de erario hacer naufragar las reformas de la voluntad popular para volver con más rapacidad voraz a arrasar todo en el siguiente turno de inquilinato. 

Sin ciudadanía autónoma y efectiva, con incidencia día a día, el cambio se diluirá en todas las trapisondas de los políticos minusválidos y su vampirismo de erario, arropados con el humo y ruido de periodistas "chayoteros", venales y condecorados por el régimen por sus micrófonos fletados con payolas oficiales y mega sobres. 

El cambio no está en la burocracia, este solo es posible en las reformas que en democracia real  haga cumplir la gente. Nunca más pueblo subordinado a sus dirigentes inferiores.  

 Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com

 


 

domingo, 24 de julio de 2022

GRITOS, JÓVENES Y SORDERA VOLUNTARIA .... RAJADOS

 Disfuncionales en capacidad de escucha y comprensión. Ambas orillas. Gobernar por twitter enardece. 

No más política ni conversación pública energúmena. El manicomio virtual de la burbuja del poder con sus mañas en trinos demenciales.  

Existe un tipo penal en legislación de primer mundo que castiga la ceguera y sordera voluntaria. Hacer la vista gorda puede llevar a la cárcel y perder mucho dinero. En el fútbol hay sanciones contra la voluntad amañada, mañosa, llamada pérdida deliberada de tiempo. En Colombia no, el vencimiento de términos judiciales es una salida habitual hacia la impunidad.  

En los juegos de niños se veía en aquel tiempo una práctica efectiva en cualquier alegato infantil .... manitos en los oídos y a grito firme "no oigo, no oigo, no oigo" para anular a quien increpaba. La sociedad enferma de tantos males crónicos llegó a la disfuncionalidad para escuchar y por ello el entendimiento es su mayor carencia. Lo habitual es oír sin escuchar, para reaccionar sin comprender. Reactividad gritada. Desde que comenzó este siglo propusimos a la Federación Nacional de Sordos de Colombia liderar una pedagogía social transformadora de cultura para enseñar a los colombianos a escuchar para comprender. Escucha efectiva. Ellos son los mejores, no se dispersan en su dialéctica lingüística.   

En la sociedad enferma, supuesta democracia más "sólida y antigua" del  hemisferio sur en occidente, eso dicen los demagogos colombianos, resulta que en el hemiciclo más ostentoso, oneroso, con los sueldos más costosos de la burocracia, pagada para el ejercicio profesional de la dialéctica en función pública parlamentaria, aprendices y veteranos mañosos no saben hacer su trabajo. Se visten de gala para un debut en el Salón Elíptico, recinto supremo de la democracia representativa y quedan incapaces en su primera fotografía. Algo así como vomitar por voluntad en la mitad de la gala. Bochorno del 20 de julio entre dos bandos de dignatarios auto degradados.  Empleados de poder público ejecutivo y legislativo igualados en reyerta de playa. El primer nominado de la nación salió peor librado que sus contrincantes. 

Rajados por irrespeto, cero honorables 

Les pagan cada día mucho más de lo que gana un obrero en todo un mes, sólo para que escuchen, hablen con respeto, controviertan y decidan de acuerdo por mayoría y no son capaces. Son incompetentes, negligentes, incapaces de parlamentar (...). A cambio ofrecen el peor mal ejemplo de incoherencia. No se escuchan, se insultan a gritos y se irrespetan. No llegan a cincuenta años la mayoría de la renovación y el cambio. Honorabilidad cero. No la construyen, ni ganan, ni merecen. Perdieron la primera impresión. 

Se hicieron elegir para honrar la democracia representativa, en actividad parlamentaria, la dialéctica profesional, de excelencia, el trabajo del diálogo, dirimir ideas en diferencia y en su debut de pasarela fashion para el tapete rojo y las cámaras, no cumplen la misión. Ni en forma ni fondo. "Aunque se vista de seda ...."  ¿Les hicieron una inducción?. ¿Les explicaron la norma?. ¿Habrían aprobado un examen de ingreso a la misión parlamentaria?. 

La sociedad líquida del vacío pretende entenderse en la estampida digital, la vida WhatsApp, Iphone, smartphone, en algarabía energúmena, a los gritos, palos y piedra virtual, barbarie simbólica y verbal. Como si el poder someter fuera cuestión de mayor habilidad para agredir, denigrar, degradar. Pudor, vergüenza, honor, discernimiento, ponderación, sindéresis, son significados vaciados, abolidos, inexistentes en el poslenguaje y desentendimiento de los protagonistas del poder público actual. 

Llegó por lana y lo trasquilaron.  El primer energúmeno, al que le pagaron cuatro años el primer sueldo del erario, el más caro, fue el más gritón. Revanchista, vociferante, "rabón" dice la jerga de primera línea, llegó al inquilinato a provocar y torear la turba y de ahí no se movió. No dió la talla, no logró estatura para merecer. La culpa es de quien lo subió como jinete del tigre, el cargo lo devoró. Nunca tuvo peso específico para ejercer la función. Todo lo que gritó como parlamentario para censurar,  oponerse y descalificar a su antecesor, todo lo hizo para peor. No es creíble. Decepcionó y defraudó en materia grave a los jóvenes con actos e imágenes imborrables. Nunca rectificó, ni presentó disculpas, ni asumió empatía con las víctimas ni los más vulnerables. Siempre en uniforme de fuerza pública, bastón de mando y sobreactuado del lado de la plutocracia.   Ensoberbecido se negó a escuchar a sus coetáneos no pertenecientes a su congregación ideológica y manoseo algún diálogo usado para apagar el estallido. Imposible que pudiera recibir reconocimiento de todos los que votaron ahora en su contra, los electores del nuevo gobierno. Sin aterrizar en cuatro años ni entender, se va a la viudez y orfandad de poder en su fantasía de genio incomprendido como Bolívar, según dice. 

En autoridad, humanidad, desarrollo y crecimiento humano, perdimos cuatro años. Los "vanidositos" del poder burocrático con su alfombra roja omnipresente y sus expediciones interoceánicas de avión presidencial, todo ese embeleco de jugar a ser emperadorcitos, reyecitos de triste mala laya, amigos de secta y todas sus jugaditas, pagaron la novatada y pedantería impuesta a la mayoría que no los eligió. Declararon su reino omnímodo e impune con diez millones de votos de treinta y nueve millones de cédulas sufragantes activas en esta elección. Además del desastre material la demanda por daños morales es inmensurable.  Nunca sabrán lo que hicieron. Seguirán en posición fetal centrados en su ombligo. Ceguera y sordera voluntaria del entendimiento imperdonable más que punible. Muy lejos inferiores a la misión. Por ello el cambio que ojalá no se quede en frustración mayor  si el nuevo inquilino de verdad logró salir de su mito ombliguero. A despecho de sus más febriles militantes inexpertos, el mandatario entrante está dejando de lado a los inexpertos para equilibrar cargas en el peso de la responsabilidad con el contingente de experiencia y veteranía, con reincidentes en alta burocracia primera línea, profesionales calificados de tercera y hasta cuarta edad en algún caso. Los más briosos van de cuarenta y cincuenta en adelante. Tiene todo, respaldo suficiente y el despecho de los más feroces saboteadores de lo público con hambre de volver a por todo. Ahí claman un golpe de estado en el manicomio de su secta twitter envenenado.

O cambiamos o nos quedamos en el barro irrelevante del atraso y moridera invisible. Solos en la disfuncionalidad humana. 

  

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com 




domingo, 3 de julio de 2022

GOBERNANZA COLOMBIA ... MÁS ARRIBA DE LA GOBERNABILIDAD CÁLCULO DEL PODER POLÍTICO Y ECONÓMICO

 Legitimidad en sintonía con todos los actores sociales incluidos los colombianos en mayor vulnerabilidad es el blindaje efectivo del gobierno de 2022 a 2026. 

Atemperar la animosidad de los sectores del poder económico y político, es el primer paso del gobierno entrante para contrarrestar la reciedumbre del acoso de su oposición.    

Más de la mitad de los colombianos no ven lo público ni la gestión del Estado con lente partidista, ni orilla ideológica manifiesta, ni permite auscultar su postura frente a la realidad que se vive como sociedad.  Veintisiete millones de colombianos no participaron en la elección de nuevo gobierno, diecisiete millones de ciudadanos entre ellos, portadores de cédula y derecho a elegir no votaron y veintiocho millones de responsables del derecho deber de votar, no lo hicieron por la fórmula elegida para dirigir el Estado durante los siguientes cuatro años hasta 2026. Diez millones y medio de electores votaron contra la elección de los nuevos dignatarios responsables de la Presidencia y Vicepresidencia de la República de Colombia. Así se resume la distribución del peso de la democracia electoral colombiana. 

Pensar el Estado y lo público desde una lente suprapartidista, con mirada desde el cenit del mapa completo que abarca el territorio colombiano, por encima de los intereses específicos, de colectivos ideológicos y proyectos de poder electoral, ver el arca completa con todos dentro desde el plano general, es la responsabilidad esencial de dos actores que deben trascender su propia subjetividad y ampliar el zoom de su lente hasta el alcance completo de la objetividad para lograr comprender qué es una nación completa y cómo se dirige de manera justa para todos sin dañar derechos de ninguno de los pasajeros a bordo. Los dos actores del proceso con obligación irrenunciable de tener todo el país en la cabeza son el gobierno leal para todos  y cada ciudadano consciente de su misión como parte de una democracia digna en una sociedad sana y libre. En Colombia no ha sido posible este nivel de conciencia responsable demostrada y verificada en los actores indicados. 

"Esto es de amigos y sólo con los amigos porque nadie mete al pastel a los enemigos. Es que así funciona la sociedad", es el paradigma verbalizado por el presidente del "alma mater" de un régimen que gobernó cuatro años para su cuadrilla. "Los que están conmigo tienen chance" es la convicción de todo operador de poder público, ordenador de gasto, mandatario elegido, en la lógica de la democracia electoral que es la única versión que maneja el saber común en la patria de la exclusión, segregación, inequidad y más seres humanos en situación de extrema vulnerabilidad por pobreza y hambre, mayor número de pobres que de electores. Así no hay nación, ni dignidad, ni convivencia, ni posibilidad de paz. 

Cada que se consuma la democracia electoral, dimensión miope y recortada de la democracia íntegra, leal, completa día a día, la preocupación inmediata de los comensales que se declaran con derecho a erario, torta pública, es como vamos a ensamblar la "gobernabilidad", es decir el acuerdo de conformidad entre los que detentan algún grado de incidencia y poder para interferir el giro normal de la administración pública en sus diversas ramas controladas por un régimen presidencialista  inmune e impune, en un ejercicio autocrático reverencial para los subalternos de la distribución de "bendiciones"  burocráticas, contractuales y omisiones deliberadas para no tocar intereses que solo necesitan eso, no ser molestados. "En Estados Unidos los aportantes a las grandes campañas electorales que definen el gobierno federal, la presidencia de la unión, no piden nada a cambio, tan sólo que no los miren ni molesten durante todo el tiempo y los dejen hacer lo que quieran", dicen los que saben de la política gringa donde la venalidad está maquillada y perfumada a extremo para que sea de ensoñación en el paraíso del sueño americano. Apariencia con fondo terrible.     

La gobernabilidad es la forma de neutralizar los ánimos entre los distintos factores de poder con capacidad de poner palos en la rueda a un gobierno, para que todos contentos dejen rodar el tren del proceso. El entre amigos que me dijo por primera vez como explicación a su curubito burocrático repentino un discípulo del exministro Daniel Arango Jaramillo, año 80, intentando entender algo en aquel tiempo de inicio, sigue tal cual vigente en la llamada política electoral negocio de este tiempo y en lo que hay al frente del mando si que ha aplicado a extremo, de manera ofensiva, odiosa y burlesca. La indelicadeza y actitud desafiante de un gobierno abusivo ha tenido múltiples pasajes en el periodo agonizante en sus últimos estertores para el nuevo viudo y huérfano de poder a un mes de su salida con más pena e ingrata recordación. Ha sido grosero el comportamiento en aquel solio. Todo han querido devolverlo en el tiempo a un siglo atrás en materia de derechos. Ni siquiera en su anuncio de convertir la nación en paraíso digital cumplieron porque los famosos Centros Poblados con el robo de 70 mil millones dejaron a niños de todo el país por fuera del sueño naranja que no se cumple para la mayoría. 

El estado ideal de democracia que deben construir los jóvenes nacidos en este siglo, quienes configuran el relevo que promovemos en nuestra pedagogía Empate 21, relevo de todo lo que hay al frente de lo público y el poder en todas sus variables en la sociedad trastocada y rayada que se vive, es el escrito en la promesa de democracia participativa en la diversidad pluralidad con que fue concebida la Carta Política, el Pacto Social, la Constitución Nacional de la Paz promulgada en 1991 para el desarrollo de una Democracia Leal fundada en el poder ciudadano genuino, el que hizo valer su capacidad decisoria en proporción irrefutable el pasado 19 de junio para avanzar en el relevo, el cambio inaplazable en Colombia. 

Gobernanza, es aquel estado soñado por ese acuerdo de coexistencia que rige como ley de leyes en el Estado Social de Derecho que es Colombia hace 31 años, la vida completa del segundo hijo que nos encomendó la vida en nuestra alianza familiar desde donde se escribe este punto de vista con adn Ayala Ruiz. Esa ilusión representada en un ciudadano que sigue avanzando hacia el logro de hacer realidad dicha promesa,  es la que deben materializar todos los nuevos, los jóvenes como quienes tienen cédula estrenada en este siglo. Gobernanza es el gobierno de todo lo público, todos los derechos, con todos, sin nadie atrás ni por fuera, todos sintonizados con la responsabilidad y el deber ser ciudadano. Como en Escandinavia, o Nueva Zelanda, quizá en proporción importante en Canadá y en Japón. Todos de manera leal responsables, ejerciendo y decidiendo en función de sacar adelante el arca colectiva. 

De ese tamaño y alcance es el cambio ordenado por quienes designaron dignatarios responsables, subalternos de leyes y ciudadanía los empleados mandatarios nombrados, que no alcanzarán a conjurar todo el sabotaje que tienen preparados los enemigos de su perspectiva ideológica. En la siguiente conexión sintonía  hablemos de Gobernanza en la ruta de salir de esta realidad actual y dejar atrás la deslealtad que desgobierna en tantos lugares. Aquí el ejercicio de gobernar aún se hace desde la lógica triste y pobre de excluir, enroscar, sacar, anular adversarios y contradictores. hacer la vista gorda y mirar para otra parte en las violencias que arrasan los derechos como la vida misma de los más vulnerables. Gobernabilidad es el arreglo de intereses privados, particulares, específicos de quienes pueden interferir para imponer sus necesidades parciales.  Gobernanza es la dimensión del respeto, inclusión y equidad en lo público, el bien común, los asuntos de todos.

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com 



domingo, 26 de junio de 2022

LA SONRISA DE MANDELA Y COLOMBIA CUANDO NADIE SOBRA

La dignidad como costumbre enmarca el sueño de Luther King Jr.  El poder de la no violencia aprendido en Ghandi para alcanzar el adiós a las armas. 

 Un Acuerdo Nacional es con todos y nadie puede quedar atrás ni por fuera. 

Llegado el  tiempo de liderazgo colectivo noble y generoso, un espíritu de vida convenció a Caín de unirse con Abel para potenciar la vida. Desde entonces la historia corrigió su desenlace. El acuerdo fue coexistencia en paz con dignidad con todas sus diferencias sin querer dañar a ningún otro. 

En Sudáfrica lo hicieron en la misma clave con voluntad de todos cuando echaron a la basura las plagas del odio y miedo a los otros. Negros y blancos aceptaron el respeto mutuo y en equipo fueron campeones mundiales de rugby, paz  vida y prosperidad compartida. Llegaron a un estado superior que el nirvana,  el respeto en vida coexistencia con la diversidad. Un Líder diferente los contagió a todos del virus de inteligencia, voluntad y liderazgo colectivo.

El líder más grato del siglo veinte, Nelson Mandela. Derrotó con todos unidos como nación al miedo y el odio, la peor peste de la humanidad. "Nos necesitamos todos, ninguno sobra, cada voluntad cuenta", fue la verdad que logró sintonizar en todos y se hizo realidad. 

La fase culminante del proceso sucedió cuando Colombia pactó su biblia de convivencia en la diversidad y el poder ciudadano, la Constitución de 1991. En 2022 la democracia ciudadana tomó su gran oportunidad y enfrentó su mayor muro, el gran desafío. El relato apenas comienza. 

Hubo un lunes 20 de junio en que millones de colombianos despertaron como en Kafka sintiéndose tan raros que no se reconocían en su propio espejo. Pensaron que nada era como antes y que su tierra ya no era la misma de doscientos años donde mandaron los patrones, los de arriba, los dueños como siempre fue. Ahora en un estado mental desconocido decidieron que todo era comunismo y no sabían cómo hacer en la orfandad de algún papá ideológico que decidiera por todos y punto. 

Si hubiera ganado el patrón mayor todo estaría seguro, pero la llamada democracia electoral con votos de los de abajo y de la periferia entregaron el país al comunismo. Ahora no somos lo mismo, ahora amaneció el suelo del mismo color de Corea del Norte o de China, o como Rusia o Cuba. El aire ya no huele igual y hasta la lluvia inunda como en tierra comunista. Los profetas del miedo lo  dijeron. 

Comunismo endemoniado. Uno que no es patrón y una mujer negra que fue trabajadora de casa nos van a dañar la apariencia de ser más que los vecinos. Lo más jodido es que nos desnudaron en nuestra realidad. En semejante desgracia lo mejor es irse del país a esconder la vergüenza de pertenecer a la familia que nos tocó como somos, así nos toque limpiar a otros donde no nos veamos iguales. Los saqueadores seguirán tal cual en su statu quo. 

La dignidad no funciona en el servilismo de los fanatismos cerrados e inamovibles que mantienen en ceguera voluntaria a mentes acostumbradas a no querer ver. Son millones en ése estado de negación a avanzar. La tarea es cuesta arriba demasiado empinada, pero va por la mitad. Como en el vaso medio lleno. 

Doscientos años anclados en una realidad atravesada por un estado mental de colonia, pesan demasiado para quienes sienten que ser autónomos es de patrones y  los nacidos para obedecer sienten que así se vive seguro. La tarea va por la mitad y viene la cuesta más dura. Nadie duerma donde hay voluntad de ser libres del miedo y engaño. 

Sudáfrica, el país de Elon Musk, el humano más adinerado de toda la especie en 2022,  aceptó un día hacer la paz después del odio incurable entre negros y blancos para ser potencia juntos y lo hicieron. Fue un negro ex rebelde, ex guerrillero, elegido por el voto popular, quien dejó su legado para la humanidad. Factor Mandela es la clave. Es cuestión de aceptar el cambio interior cada colombiano decidido a lograrlo en unidad e inteligencia colectiva.  Nada fácil pero posible. 

El mandatario contratado para ejecutar el proyecto nación posible en unidad, tiene todas las claves para cumplir la misión, cuidar la vida, salirse de su ombligo y neutralizar el ego, incluirlos a todos sin excepción, ganarse la confianza colectiva, cumplir su misión para todos. Sus grandes Maestros están en su capacidad y experiencia, para aplicar la fórmula adaptada a Colombia, de Ghandi cero violencia, Martin Luther King Jr el sueño hecho realidad de la dignidad costumbre de todos y el factor Mandela donde nadie sobra y todos contamos. La promesa mayor ya palabreada es la del Maestro Líder decano de la Vida,   el amor por los otros  que todos los días repiten tantos y ahora debe ser práctica real. 

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com 

domingo, 29 de mayo de 2022

COLOMBIA NO QUIERE A SU EMPLEADO PRESIDENTE POR PERFIDIA

Uno de cada cinco colombianos elige al primer empleado,  10 de 36 millones de votantes posibles entre 50 millones de colombianos eligen al administrador que una vez se posesiona se voltea a favor de los poderes dueños del negocio  erario y capital privado, el capitalismo no social que empobrece a los cuarenta y cinco o más millones excluidos de la red de favores del círculo de poder. La proporción es nueve excluidos de cada diez, uno solo arañando algo en la rosca que controla todo. Así se gobierna en Colombia. La rosca saliente es patética en ése espectáculo de desprecio por los derechos de la mayoría. La constante es en todo. La ignorancia sobre real democracia es total.  Todos creen que elecciones son democracia sin más. 

Al anterior presidente  lo llaman  traidor todavía.  El saliente se va en el mayor rechazo y descrédito.  Hizo lo que no ocurrió nunca,  como  la posible primera vez de la izquierda  en el poder. Inadmisible para quienes se autodenominan los buenos,  gente bien,  que salen de misa, comulgados a arrasar prójimo e inferiores a su complejo.  Roscas de exclusión en todos los frentes y sectores,  en discapacidad,  deporte,  en periodismo, fuerza pública,  clero,  en economía,  educación,  empleo. Dinastías y castas. 

Esta olla a presión no ha explotado porque la resistencia y resignación de la mayoría abusada aguanta. Hoy se elige un presidente que tampoco será del agrado de la mayoría. Ninguno de los postulantes será respaldado por más de uno de cada tres electores,  uno de cada cinco colombianos. 

Colombia no elige presidente con convicción,  elige a  un mandatario que es visto de entrada como traidor para la mayoría. Así está al frente del régimen por interpuesto empleado el mismo de hace veinte años hoy bajo el desprecio de la mayoría, que puede llegar a ser castigado con su mayor tristeza  célebre en su historia, ver subir al lugar que no quería dejar, por primera vez en doscientos años a quienes nunca deberían llegar allí ante sus ojos.  

Colombia no quiere a sus presidentes porque prometen cantos de sirena y la nación,  sociedad, población, el colectivo de cincuenta millones de colombianos,  cada día está más mal que antes  mientras menos de un millón se quedan con todo al servicio de cinco mil dueños absolutos.  

Colombia elige porque toca y porque necesita castigar a los contrarios a conciencia de la siguiente traición de los mismos de siempre.  Pruebas, evidencias,  inventario de la realidad. Cada quien puede hacer sus cuentas propias. Comenzando por responderse qué es exactamente un presidente y sus ínfulas de reyecito y para qué sirve en qué  medida y a quienes.  Todo está ahí.  Solución, remar hasta final sin caer en ningún engaño. Saber y prepararse para ejercer poder ciudadano autónomo sin comer cuento.  Pueden ver consultar,  ciudadanía y educación,  en Suecia, Finlandia, Dinamarca,  Noruega,  toda Escandinavia. También  Canadá,  Nueva Zelanda, Japón, Australia, Singapur, Sur Corea. Ciudadanía libre sin engaño  en  conciencia autónoma. ✒️ .✍️