domingo, 29 de mayo de 2022

COLOMBIA NO QUIERE A SU EMPLEADO PRESIDENTE POR PERFIDIA

Uno de cada cinco colombianos elige al primer empleado,  10 de 36 millones de votantes posibles entre 50 millones de colombianos eligen al administrador que una vez se posesiona se voltea a favor de los poderes dueños del negocio  erario y capital privado, el capitalismo no social que empobrece a los cuarenta y cinco o más millones excluidos de la red de favores del círculo de poder. La proporción es nueve excluidos de cada diez, uno solo arañando algo en la rosca que controla todo. Así se gobierna en Colombia. La rosca saliente es patética en ése espectáculo de desprecio por los derechos de la mayoría. La constante es en todo. La ignorancia sobre real democracia es total.  Todos creen que elecciones son democracia sin más. 

Al anterior presidente  lo llaman  traidor todavía.  El saliente se va en el mayor rechazo y descrédito.  Hizo lo que no ocurrió nunca,  como  la posible primera vez de la izquierda  en el poder. Inadmisible para quienes se autodenominan los buenos,  gente bien,  que salen de misa, comulgados a arrasar prójimo e inferiores a su complejo.  Roscas de exclusión en todos los frentes y sectores,  en discapacidad,  deporte,  en periodismo, fuerza pública,  clero,  en economía,  educación,  empleo. Dinastías y castas. 

Esta olla a presión no ha explotado porque la resistencia y resignación de la mayoría abusada aguanta. Hoy se elige un presidente que tampoco será del agrado de la mayoría. Ninguno de los postulantes será respaldado por más de uno de cada tres electores,  uno de cada cinco colombianos. 

Colombia no elige presidente con convicción,  elige a  un mandatario que es visto de entrada como traidor para la mayoría. Así está al frente del régimen por interpuesto empleado el mismo de hace veinte años hoy bajo el desprecio de la mayoría, que puede llegar a ser castigado con su mayor tristeza  célebre en su historia, ver subir al lugar que no quería dejar, por primera vez en doscientos años a quienes nunca deberían llegar allí ante sus ojos.  

Colombia no quiere a sus presidentes porque prometen cantos de sirena y la nación,  sociedad, población, el colectivo de cincuenta millones de colombianos,  cada día está más mal que antes  mientras menos de un millón se quedan con todo al servicio de cinco mil dueños absolutos.  

Colombia elige porque toca y porque necesita castigar a los contrarios a conciencia de la siguiente traición de los mismos de siempre.  Pruebas, evidencias,  inventario de la realidad. Cada quien puede hacer sus cuentas propias. Comenzando por responderse qué es exactamente un presidente y sus ínfulas de reyecito y para qué sirve en qué  medida y a quienes.  Todo está ahí.  Solución, remar hasta final sin caer en ningún engaño. Saber y prepararse para ejercer poder ciudadano autónomo sin comer cuento.  Pueden ver consultar,  ciudadanía y educación,  en Suecia, Finlandia, Dinamarca,  Noruega,  toda Escandinavia. También  Canadá,  Nueva Zelanda, Japón, Australia, Singapur, Sur Corea. Ciudadanía libre sin engaño  en  conciencia autónoma. ✒️ .✍️